Una noche en la que el colegio dejó de ser el de siempre y se convirtió en el escenario de su propia aventura.

Ayer, cuando el último rayo de sol se despidió de la rue de la Pompe, algo distinto empezó a suceder en el colegio. Las aulas se quedaron a oscuras, los pasillos se llenaron de silencio y, por unas horas, el edificio que tantas veces han recorrido de la mano de sus profes se convirtió en un territorio por descubrir.
Con sus linternas como única guía y el profe Francisco al frente de la expedición, el alumnado de 6º EP se adentró en rincones que llevan más de un siglo de historia entre sus muros, buscando sombras, pistas y sorpresas escondidas en cada esquina. Risas nerviosas, susurros y complicidad marcaron una noche que ninguno olvidará: la de dormir, por primera y última vez, en su propio colegio.
Una experiencia pensada como despedida de esta etapa tan especial, justo antes de decir adiós al Federico García Lorca como alumnos y alumnas de Primaria.